Métodos de ahorro energético: brisé soleil y láminas solares.

Uno de los mayores gastos que genera un edificio es el de la energía que invertimos en mantener el interior a una temperatura de confort. En verano necesitamos enfriar el interior y en esta tarea invertimos miles de kilowatios en aire acondicionado. Esto se debe en su mayor parte a un mal diseño del edificio, un diseño en el que no se han tenido en consideración unas sencillas estrategias pasivas de ahorro energético.

No siempre es posible levantar un edificio aprovechando la orientación óptima, bien sea porque se buscan unas vistas determinadas o porque se quiere intimidad o porque el solar donde levantamos el edificio nos obliga a seguir una alineación determinada, pero sí que es posible dotar al edificio de una serie de elementos que nos permitan un ahorro en el gasto energético. Una fachada orientada al sur, recibirá durante casi todo el día una insolación directa, con el consiguiente calentamiento de ésta, pero si se tiene previsto en el proyecto, podemos convertir algunos elementos del diseño en parasoles. Al alejar el sol de las ventanas, conseguiremos reducir el calentamiento de éstas y por lo tanto el interior se mantendrá más fresco.

Imagen de esi.info

Como hemos visto, una forma sencilla para reducir el gasto energético es evitar que el sol incida directamente sobre las ventanas; en un chalé puede tenerse en cuenta la vegetación existente en la parcela o se pueden plantar árboles en un sitio determinado a la hora de diseñar el jardín, con lo que tendremos una protección natural de la vivienda. 

En los casos en los que un edificio no cuente con ninguna protección frente a la radiación solar, se pueden  instalar parasoles, también llamados brisé soleil, en la fachada. Existe un catálogo enorme en el mercado, con todo tipo, formas y materiales, que pueden adaptarse a la estética de nuestro edificio, aunque también pueden diseñarse ad hoc. Con esto, además de protegernos contra una excesiva insolación, conseguiremos un cambio en la imagen del edificio, modernizándolo.

Imagen de la web de levolux

Otra opción, a un nivel mucho más económico y sin obras, es el uso de láminas solares, que son unas películas adhesivas transparentes que se instalan en las ventanas dejando pasar la luz, pero no el calor. Con este método tan sencillo, conseguiremos que la temperatura de una estancia baje unos diez grados centígrados sin oscurecer ni perder iluminación, como sucede con los parasoles y toldos. Además, las láminas solares reflejan un elevado porcentaje de la radiación ultravioleta, causante de la degradación del color en muebles, cortinas y suelos.

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