4 millones de euros a la basura

Así es, la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía obliga a la Universidad de Sevilla a demoler las partes construidas de la nueva biblioteca, así como la reposición del parque a su estado original, es decir, que una vez más la ignorancia de la mano de la justicia paralizan el progreso.

El edificio, de la arquitecta galardonada con el premio Pritzker Zaha Hadid, había resultado ganador de un concurso convocado por la Universidad de Sevilla para levantar una nueva biblioteca y estaba concebido como una prolongación de los jardines del prado de San Sebastián. Este proyecto fue aprobado entonces por el Ayuntamiento de Sevilla, el mismo que ahora, debido a presiones de los vecinos, que se quedarán sin un equipamiento de primer nivel como es una biblioteca, decide que tiene que demolerse. De esta forma, la Universidad de Sevilla ha tenido que abrir un agujero en el suelo, enterrar 4 millones de euros (más lo que cueste el derribo y reposición del parque) y volver a taparlo.



Con esta sentencia, Sevilla sin queda sin una biblioteca ejemplar, un edificio con un cuidado diseño que ha tenido en cuenta el lugar y el uso para el cual estaba destinado. Una construcción que servía de límite entre el parque y las construcciones cercanas y que podría haberse configurado como un polo de atracción de actividades, tanto universitarias como ciudadanas, pero parece que al ciudadano de Sevilla lo que le interesa es que todo siga igual, quizá echando de menos la Real Casa de Contratación del siglo XVI.

Este caso y otros como la polémica levantada por el proyecto ganador del concurso, abierto por el Ayuntamiento de Sevilla para la rehabilitación de la plaza de la Encarnación, proyecto de Jürgen Mayer, constituyen un raro ejemplo de cómo un Ayuntamiento va culturalmente por delante de sus ciudadanos.

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